
La identidad de marca tradicionalmente se ha construido mediante elementos visuales: una paleta de colores coherente, un tipografía reconocible y un logotipo distintivo. Sin embargo, en un entorno digital cada vez más dominado por la interacción por voz y el contenido consumido en movimiento, la identidad puramente visual resulta insuficiente. Entramos de lleno en la era del Branded Audio y la identidad sonora, donde las empresas ya no solo eligen cómo se ven, sino exactamente cómo deben sonar.
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