
El fin del marketing transaccional
En 2026, el consumo ha dejado de ser un acto meramente funcional para convertirse en una declaración de identidad. Para la Generación Z —que ya representa la mayor fuerza de consumo global—, cada euro invertido en un producto es un voto a favor de los valores de la empresa que lo fabrica. El Marketing con Propósito no es una campaña de relaciones públicas ni un «lavado de imagen» verde; es una reestructuración profunda de la filosofía de marca que pone el impacto social, ético y ambiental al mismo nivel que la rentabilidad económica. Las marcas que no logren demostrar una autenticidad real y un compromiso tangible con el bienestar del planeta y la sociedad corren el riesgo de volverse irrelevantes en un mercado que ya no perdona la indiferencia.
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